Frisco, Texas
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The Star Experience
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The Star Experience

A football fan’s dream in Frisco, TX

By Daniel Floyd

The Star in Frisco, Texas, is more than just a place for the Dallas Cowboys to practice. Truth is, you can practice football pretty much anywhere. But The Star is a destination. It’s a Place—with a capital “P.” A 91-acre campus, this place is all about football, and in addition, it hosts the Dallas Cowboys World Headquarters. Anchored by the 12,000-seat Ford Center and the elegant new Omni Frisco Hotel, The Star is a place for dreaming.

That’s why it was the perfect place to visit with my 13-year-old son, Tim. He’s a big kid, pretty athletic, and football has become his life. And like his Dad back in the day, he dreams of playing for the Cowboys. But I never made it beyond the high school field. Talent—or the lack thereof—had a lot of do with that. But looking back now I realize that even if I’d had the requisite talent I likely would not have made it to the pros. When I was Tim’s age, I lacked the maturity and vision to understand and embrace the work ethic needed to achieve long-term success in athletics. I had hope that Tim had the necessary talent to maybe someday be a Dallas Cowboy. But I wanted my son to understand now, at an early age, what I did not recognize until my mid-20s.

La experiencia The Star

El sueño de cualquier fanático del fútbol americano en Frisco, Texas

Por Daniel Floyd

The Star, en Frisco, Texas, es más que un lugar de entrenamiento de los Dallas Cowboys. A decir verdad, puedes practicar fútbol americano prácticamente en cualquier lugar. Pero The Star es un destino. Es un Lugar con “L” mayúscula. Un campus de 91 acres donde el protagonista es el fútbol americano y, además, es la sede mundial de los Dallas Cowboys. Rodeado por el Ford Center con 12,000 butacas y el nuevo y elegante Omni Frisco Hotel, The Star es un lugar de ensueño.

Es por eso que fue el lugar favorito de mi hijo, Tim, de 13 años. Es un chico grande, muy atlético y el fútbol americano se ha convertido en su prioridad. Y al igual que su padre cuando era un niño, sueña con jugar en los Cowboys. Pero yo nunca llegué más allá del campus de la escuela secundaria. El talento, o mi falta de talento, tuvo mucho que ver. Pero en retrospectiva, ahora me doy cuenta de que, incluso si hubiera reunido el talento necesario, probablemente no me habría convertido en un profesional. Cuando tenía la edad de Tim, no tenía la madurez ni la visión para entender e incorporar la ética de trabajo necesaria para lograr el éxito a largo plazo como atleta. Esperaba que Tim tuviera el talento necesario para, tal vez, algún día convertirse en un Dallas Cowboy. Pero quería que mi hijo entendiera ahora, siendo un niño, lo que yo ignoré hasta después de mis 20 años.

Ford Center

Ford Center

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I’d carefully planned our visit to The Star around a two-day break in Tim’s own middle school pre-season practice schedule and around one of the handful of practices the Cowboys had open up to the public. At first, we stood in awe at the enormity of Ford Center. It’s a concentrated version of the Cowboys’ grand 80,000-seat game day home, AT&T Stadium, 40 miles away in Arlington. We took our seats on the 50-yard line, in the front row of the second deck. Yes, Ford Center has two seating levels, both lined with seats identical to those at AT&T.

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Había planificado cuidadosamente nuestra visita a The Star basándome en el receso de dos días que Tim tenía en el cronograma de entrenamiento de pretemporada de su propia escuela secundaria y en uno de los pocos entrenamientos abiertos al público de los Cowboys. Primero, miramos con asombro la inmensidad del Ford Center. Es una versión concentrada del enorme estadio AT&T, hogar de los Cowboys, que cuenta con 80,000 butacas y se utiliza el día del juego; se encuentra ubicado a 40 millas en Arlington. Nos ubicamos en nuestras butacas en la línea de 50 yardas, en la primera fila del segundo piso. Sí, el Ford Center tiene dos pisos para sentarse, ambos alineados con butacas idénticas a las del AT&T.

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Fans visit the Ford Center field at the Star in Frisco, Texas
The Dallas Cowboys practice field at the Ford Center in Frisco, Texas
The Indoor track field at the Ford Center in the Star in Frisco, Texas
Cheerleaders on the field at the Ford Center at the Star in Frisco, Texas
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As breathtaking as Ford Center is, Tim’s attention was squarely focused on the field during the Cowboys’ two-hour practice session. This was a dream come true for him. The team not only impressed the huge practice crowd with their overall size, speed and athleticism, but also with the tempo at which they worked. Small groups of players drilled with their position coaches at various spots on the field with its giant blue-and-silver star logo. There were no wasted moments.

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Tim later observed that the Cowboys got more done in two hours of practice than his eighth grade team gets done in a week of practices. That, I explained, is the difference between young boys playing a game and professionals working at the same game. He was, I think, beginning to learn some of what I was hoping he’d learn.

A pesar de lo deslumbrante que es el Ford Center, Tim estuvo plenamente concentrado en el campo durante el entrenamiento de dos horas de los Cowboys. Fue un sueño hecho realidad para él. El equipo no solo deslumbró a la gran multitud que concurrió al entrenamiento por su tamaño, velocidad y atletismo en general, sino también por el ritmo con que jugaron. Pequeños grupos de jugadores practicaron con sus entrenadores de posiciones en distintos puntos del campo, donde está plasmado el gigante logotipo de estrella azul y plateada del equipo. Todo el entrenamiento valió la pena.

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Más tarde, Tim notó que los Cowboys lograron más en dos horas de práctica que lo que su equipo de octavo grado logra después de una semana de práctica. Le expliqué que esa es la diferencia entre niños que juegan un juego y profesionales que trabajan en el mismo juego. Parecía que Tim comenzaba a aprender un poco de lo que yo esperaba que aprendiera.

Checking in

Estadía en el hotel

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After practice, Tim and I realized we were starving. Lucky for us, The Star is loaded with food choices. The four-block development is home to more than 20 restaurants, including places like Tupelo Honey’s Southern Kitchen & Bar, noted for its quirky interpretations of down-home culinary classics like “Cathead” biscuits; Mi Cocina, a personal favorite with upscale Tex-Mex; and Dee Lincoln Prime, a new high-end steakhouse concept from the co-founder of the famous Del Frisco’s Double Eagle Steakhouse. We opted for City Works Eatery & Pour House, where we pounded down some half-pound gourmet burgers and fries.

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After lunch we checked into the Omni Frisco Hotel, located adjacent to The Star. Once inside, I noticed smart choices in flooring, wall materials, furnishings and Cowboys-themed modern works of art made the minimalist interior design approach surprisingly warm and inviting. Upstairs, we discovered that each hallway and each room features a simple pencil drawing of a Cowboy Great. On our floor, we happened to have a drawing of Bob Lilly, “Mr. Cowboy.” Cowboy Rayfield Wright, arguably the best offensive tackle in NFL history, was featured in our room, where subtle, tasteful interpretations of the Cowboys’ blue and silver team colors mixed with earth tones in the linens, carpets and wall coverings to create a comfortable place to relax without feeling like one was at a team pep rally.

Después del entrenamiento, Tim y yo teníamos mucho hambre. Por fortuna, The Star ofrece muchas alternativas para comer. La construcción de cuatro manzanas alberga más de 20 restaurantes, incluidos lugares como Tupelo Honey’s Southern Kitchen & Bar, famoso por sus peculiares interpretaciones de clásicos gastronómicos sencillos como las galletas “Cathead”; Mi Cocina, un favorito personal con un exclusivo toque Tex-Mex, y Dee Lincoln Prime, un nuevo concepto steakhouse de alta calidad del cofundador del famoso Del Frisco’s Double Eagle Steakhouse. Elegimos City Works Eatery & Pour House, donde devoramos hamburguesas de medio cuarto con papas fritas gourmet.

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Después de almorzar, nos registramos en el Omni Frisco Hotel, ubicado al lado de The Star. Una vez dentro, observé el buen gusto en la decoración de los pisos, los materiales de las paredes, los muebles y algunas modernas obras de arte con temáticas de Cowboys que le aportaban un sorprendente encanto y atractivo al diseño interior de estilo minimalista. Arriba, descubrimos que en cada pasillo y en cada habitación hay un Cowboy histórico destacado dibujado con lápiz. En nuestro piso, estaba el dibujo de Bob Lilly, “Mr. Cowboy”. En nuestra habitación estaba el Cowboy Rayfield Wright, probablemente el mejor tackle defensivo en la historia de NFL, donde interpretaciones sutiles y elegantes de los colores azul y plateado del equipo de los Cowboys se mezclaban con tonalidades color tierra de las sábanas, las alfombras y el revestimiento de las paredes para crear un ambiente cómodo y relajante sin que sientas como si estuvieras en una reunión de animadoras.

A restaurant at the Omni Frisco Hotel near the Star in Frisco, Texas
The outside deck of the Omni Frisco Hotel near the Star in Frisco, Texas
Food at the Omni Frisco Hotel near the Star in Frisco, Texas
Relaxing at the Omni Frisco Hotel near the Star in Frisco, Texas

Fit for a workout

Apto para hacer ejercicio

The Cowboys Fit Gym at the Omni Frisco Hotel near the Star in Frisco, Texas

We changed into workout gear and walked across the plaza for a 90-minute session at the new Cowboys Fit gym. For Omni Frisco Hotel guests, a day pass to the 60,000 square foot luxury gym is only $10.

Tim was ready before I was, practically walking ahead of me in a fast pace. I had never seen this kid so excited to work out. He immediately set to lift a couple of free weights, which weighed more than him. Thankfully, I stepped in before this turned into an injury. Tim grinned. “But Dad, how else will I be a great football player if I don’t train like them?”

The Cowboys Fit Gym at the Omni Frisco Hotel near the Star in Frisco, Texas

After a challenging workout, Tim and I headed into the locker room, which was the nicest, most comfortable one I'd ever been in. Not only that, but when we came upon the crystal clear waters of the pool, the Dallas Star was showcased at the center, and it was obvious from Tim’s expression that he was impressed too. There was also a health and nutrition bar, a shop with all the latest workout gear available and the Rowdy Room where parents can leave their young ones while they get in a great workout. With this many features and options available, you could be forgiven for thinking it was a resort!

Nos pusimos nuestro equipo deportivo y cruzamos la plaza para hacer 90 minutos de actividad física en el nuevo gimnasio Cowboys Fit. Para los huéspedes del Omni Frisco Hotel, el pase de un día para el lujoso gimnasio de 60,000 pies cuadrados cuesta apenas $10.

Tim estaba listo antes que yo y prácticamente caminaba delante de mí, con ritmo apresurado. Nunca había visto a mi hijo tan entusiasmado por hacer actividad física. Apenas llegamos al gimnasio, se acomodó para levantar un par de pesas libres, más pesadas que él. Afortunadamente, lo detuve antes de que terminara lesionado. Tim me sonrió. “Pero papá, ¿cómo voy a convertirme en un gran jugador de fútbol americano si no entreno como uno?”

The Cowboys Fit Gym at the Omni Frisco Hotel near the Star in Frisco, Texas

Después de un entrenamiento exigente, Tim y yo fuimos al vestuario, el más lindo y cómodo que he visto. Además, cuando nos topamos con la piscina de aguas cristalinas, observamos la Dallas Star en el centro y, por la expresión de Tim, era evidente que él también estaba sorprendido. También había un bar con productos nutritivos y saludables, una tienda que ofrecía los equipos deportivos más modernos y el Rowdy Room, donde los padres pueden dejar a sus hijos más pequeños mientras se ejercitan. Con tantas opciones a tu alcance, ¡no te sientas culpable si piensas que esto es un complejo turístico!

A tour of The Star

Un recorrido por The Star

The Cowboys practice field at the Ford Center in the Star in Frisco, Texas

A restful night was followed by the centerpiece of our trip—our morning tour of The Star. Tim had been looking forward to this ever since I mentioned it to him. He couldn’t wait to hopefully see one of his favorite players.

Hal, our friendly, funny tour guide was loaded up with lots of great Cowboys anecdotes from the team’s more than 55 years of history.

We learned fairly early on that while Ford Center serves as the Cowboys’ home it doubles as a high school stadium. Both it and The Star are the result of a partnership between the Cowboys, the Frisco Independent School District and the City of Frisco. Eight of Frisco high schools play their home games in Ford Center, as do their soccer and lacrosse teams. Needless to say, this got Tim’s attention.

The Cowboys practice field at the Ford Center in the Star in Frisco, Texas

“No way!” he turned to me, his eyes alive with excitement. He was already thinking about next year when he starts as a freshman.

After walking us through the “high school side” of Ford Center and out onto the field itself, Hal took us into the “Cowboys side,” where we sat in the huge team meeting and film room and checked out some of the smaller meeting rooms where players meet with their position groups and coaches. We strolled through the team’s immaculate dining facility, where two full-time chefs and a large team of helpers prepare properly balanced and nutritious meals not only for the hard-working and very health-conscious players, but also for the more than 200 non-player employees of the team.

Hal took us out on the Cowboys’ two outdoor practice fields, which happen to also serve as the landing zone for team owner Jerry Jones’ helicopter. He led us into the lobby of the team’s adjacent headquarters building, where the name of every Cowboy enshrined in the Pro Football Hall of Fame and/or the team’s own Ring of Honor, is etched into a metal plate embedded in the marble floor. He also showed us all five of the Vince Lombardi Super Bowl trophies won by the Cowboys, plus stunning copies of the five different Super Bowl rings awarded to players on those Super Bowl teams. Tim, as you might guess, was very impressed, and made sure to tell me—and others on our tour—that his goal was someday to earn a ring like that himself.

Después de una apacible noche, había llegado el mejor momento del viaje: nuestro recorrido matutino por The Star. Desde que se lo había mencionado, Tim ansiaba hacer este recorrido. Ansiaba expectante ver a uno de sus jugadores favoritos.

Hal, nuestro guía amigable y gracioso, tenía miles de anécdotas interesantes acerca de los más de 55 años de historia del equipo de los Cowboys.

Enseguida aprendimos que, si bien el Ford Center funciona como el hogar de los Cowboys, también se utiliza como un estadio de escuela secundaria. Tanto el Ford Center como The Star son resultado de una asociación entre los Cowboys, el Distrito Escolar Independiente de Frisco y la ciudad de Frisco. Ocho de las escuelas secundarias de Frisco juegan sus partidos locales en el Ford Center, al igual que sus equipos de fútbol y lacrosse. Obviamente, este dato llamó la atención de Tim.

The Cowboys practice field at the Ford Center in the Star in Frisco, Texas

“¿En serio?” se dirigió a mí, sus ojos llenos de entusiasmo. Ya estaba pensando en su siguiente año escolar como estudiante de primer año.

Luego de atravesar el “área de las escuelas secundarias” en el Ford Center y una vez fuera del campo en sí, Hal nos llevó al “área de los Cowboys”, donde nos sentamos en la gigantesca sala de reuniones y cine y visitamos algunas de las salas de reuniones más pequeñas donde los jugadores se reúnen con sus grupos y entrenadores de posiciones. Visitamos el impecable comedor del equipo, donde dos cocineros de tiempo completo y un numeroso equipo de ayudantes preparan menús nutritivos y bien equilibrados no solo para los jugadores que trabajan arduamente y se preocupan por su salud, sino también para los más de 200 empleados del equipo que no son jugadores.

Hal nos llevó a los dos campos exteriores de entrenamiento de los Cowboys, que también se utilizan como zona de aterrizaje para el helicóptero del dueño del equipo Jerry Jones. Nos llevó hasta el vestíbulo del edificio contiguo, sede del equipo, donde el nombre de cada Cowboy está plasmado en el Salón de la Fama del Fútbol Americano Profesional o el propio Anillo de Honor del equipo está grabado en una placa de metal sobre un piso de mármol. También nos mostró los cinco trofeos Vince Lombardi del Super Bowl que han ganado los Cowboys y cinco copias increíbles de los cinco anillos diferentes del Super Bowl que han recibido los jugadores de esos equipos del Super Bowl. Como podrás imaginarte, Tim estaba asombrado y se aseguró de informarme a mí, y a otras personas en nuestro recorrido, que su objetivo era ganar un anillo así algún día.

Spotting a Cowboy

Cowboy a la vista

Near the end of our tour, we had the opportunity to stroll down the hall between the Cowboys’ locker room and their weight room, where most players will spend more time each week than they do on the practice field. We could see through the two-inch thick glass wall into the team’s weight room. I watched as Tim’s eyes grew to the size of dinner plates as he checked out not only the sheer amount of equipment available for the players’ training use, but also the impressive amounts of weight stacked onto the machines and lift bars.

Several players were working out at the time and Tim thought they must be defensive linemen based on their size. He was blown away when I told him that one was a safety and the other a linebacker—little guys by pro football standards. Then we saw 6’5”, 320-pound All-Pro offensive tackle, Tyron Smith. Tim was momentarily speechless as he looked on at his size and sheer strength.

Tim stood rooted to the spot, thinking. A look of pure determination shone on his face. I’d seen that look before, and it was one that I had been hoping to see before the end of this trip.

Seeing everything at The Star had shown him how much dedication it takes to reach the pinnacle of athletic performance. I knew that unlike myself at that age, Tim was starting to understand the value of hard work and the level of commitment he would need to reach the heights of a professional football player – maybe even someday, a Dallas Cowboy.

Hacia el final de nuestro recorrido, tuvimos la oportunidad de caminar por el pasillo entre el vestuario de los Cowboys y su sala de entrenamiento con pesas, donde cada semana la mayoría de los jugadores pasa más tiempo que en el campo de entrenamiento. A través del vidrio de dos pulgadas de grosor, podíamos ver la sala de entrenamiento con pesas del equipo. Allí observé cómo Tim miraba desorbitado no solo la gran cantidad de equipos que los jugadores tienen a su disposición para entrenar, sino también la increíble cantidad de peso apilado en los equipos y las barras para levantar.

En ese momento, había muchos jugadores ejercitándose y Tim pensó que, por su tamaño, debían ser jugadores en posiciones defensivas. Se sorprendió muchísimo cuando le dije que uno era de la posición de safety y el otro un apoyador, es decir, tipos en posiciones de menor importancia conforme a los estándares del fútbol americano profesional. Luego vimos al tackle ofensivo profesional, Tyron Smith, quien mide 6’5” y pesa 320 libras. Tim quedó boquiabierto por un momento mientras observaba su tamaño y evidente fuerza.

Mi hijo echó raíces en el lugar mientras pensaba. Su rostro expresaba pura determinación. Ya había visto esa expresión y esperaba verla antes de finalizar este viaje.

Claramente, todo lo que había visto en The Star le sirvió como muestra de cuánta dedicación requiere llegar a la cima del rendimiento atlético. Sabía que, a diferencia de mí a su edad, Tim comenzaba a entender el valor de trabajar con esfuerzo y el nivel de compromiso que debería asumir para estar a la altura de un jugador profesional de fútbol americano… incluso, tal vez, algún día, un Dallas Cowboy.

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